El día que tú me ames
el caos que habita en mi frente
se ordenará y volverá
luz, definitivamente.

Con mi boca escribiré
poemas sobre tu boca
y albergará mi regazo
tus fantasías más locas…

Tu dedo dibujará
un acertijo en mi espalda
cuya respuesta hallaré
entre los pliegues de tu alma.

Nuestro pequeño universo
de uno en dos, dos en uno,
albergará la semilla
de un mundo mejor y más justo.

Como tendremos la vida
desterraremos la muerte:
proscribiremos su entrada
a nuestro edén de inocentes.

Nos beberemos a sorbos
en desmedido derroche
el oro de nuestros días,
la plata de nuestras noches.

 

© 2006  Lidia H.